
Cuatro años después de ese nefasto verano, estaba nuevamente en aquel lugar. Pero no me percaté de ello hasta escuchar otra vez las palmadas. A lo lejos un niño se había perdido y los bañantes de la playa de Ñandubaysal aplaudían en búsqueda de los angustiados o distraídos padres. Instintivamente miré hacia atrás y encontré a mi hijo jugando en el agua. Aarón estaba.
Cuatro años atrás, en esa misma playa yo estaba solo y él en Perú por que su madre se había ido de vacaciones y no había regresado. Ese verano había escuchado palmas buscando a un padre y yo estaba pero mi hijo no.
Años después las palmadas sonaban y repleto de alegría yo miraba a mi hijo. "¿Por que aplauden papá?" me pregunto. Lo abrace, le di un gran beso y nos fuimos caminando hacia la costa.
Las palmadas constantes se había transformado en un fuerte aplauso. "Antes hacían palmadas para encontrar al papá del chico perdido, ahora aplauden por que ellos se encontraron, hijo".
Ary
Aarón está hoy en Argentina gracias a la gran labor de mis abogadas. Sin embargo la permanencia de él en el pais está en juego.
El juicio radica en el Juzgado 84 a cargo de la Jueza Mónica C. Fernandez. Cualquier aporte será bienvenido.
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Ary Kaplan Nakamura
Fotógrafo - Director de Cine
Clarin.com - Universidad del Cine
www.akn.com.ar