31 jul. 2007

Viaje a Sao Paulo, Brasil: Casamiento Civil - Eternizando Momentos 027




Llegó el sábado, llegó el día de casarse.
Del civil solo participan padres y padrinos, el resto de la flia. se queda en casa con los últimos preparativos para la noche.
La única sin sangre japonesa parece ser la mujer del poster, que les desea salud y paz.

Ary

30 jul. 2007

Viaje a Sao Paulo, Brasil: En casa de la obaachan - Eternizando Momentos 026




El segundo día a la noche, luego de haber estado haciendo trámites para la boda, nos enchufamos a ver televisión. El cable nos entretenía con una de esas malas películas donde la tremenda te hace esperar algún desenlace y tener soportar el mal guión y las estereotipadas actuaciones.
Una hermosa e ingenia mujer se había casado con un apuesto y exitoso hombre a quien amaba y le desconfiaba a la vez. Una noche, en una escapada de fin de semana, otro hombre entra a la habitación. El marido le dice que se trata de un regalo, que el hombre es un masajista y que le hará muy bien. El supuesto masajista se sienta a la cama con ella, que no parece confiar pero queda pasivamente inmóvil. El hombre que está de espaldas a la cámara extiende un brazo hacia ella y en ese preciso momento entran tres chicas con cara de japonesas a la habitación. No a la habitación de la pareja, sino a la habitación donde nosotros estábamos viendo televisión. Rápidamente tuve que cambiar de canal y pasar a ver un experimento de los "Cazadores de mitos" que era lo más acorde que encontré como para compartir con ellas de 10, 13 y 15 años.
Así conocí a Liz, Luna y Alyne, las hermosas primas de Diogo.

Ary

26 jul. 2007

Viaje a Sao Paulo, Brasil: La obaachan - Eternizando Momentos 025




Diogo se casaba y no dude en ir a visitarlo. En el aeropuerto de San Pablo me esperaba su hermana Lia para viajar una hora más a la ciudad de Atibaia. La memoria me había vuelto a jugar una mala pasada. Pensé que mi amigo seguía viviendo en San Pablo, y no que había regresado a su campestre ciudad natal. Pensé entonces que pasar cinco días sumido en la pasividad del campo brasilero iba a ser aburrido, y hasta contraindicado para mi stress laboral y familiar. De todas maneras me contente pensando que lo mas lindo era volver a ver a mi gran amigo que hice en Japón, y acompañarlo en un momento tan importante de su vida.
Llegamos a la casa y él todavía no estaba, su novia Satomi tampoco y no los vería hasta la noche. La nueva casa donde yo iba a dormir estaba prácticamente vacía y al lado vivía una de sus abuelas que yo no conocía. Fui invitado a almorzar y al modo japonés quien nos servía no comía. Mientras yo permanecía sentado y curioseando cada rincón de la vieja casa, un montón de platitos y fuentes con comida brasilera y japonesa inundaron mis ojos. Tal cual es costumbre en ambas cultura, el arroz era lo principal y luego todo el resto acompañaba.
"¡¿Todo esto hizo la abuela?!", pregunte sorprendidísimo. Así era, todo hecho por las manos de la obaachan ("abuela" en japonés) de ochenta y dos años que desapercibidamente no dejaba de estar atenta a que no faltara nada, sino mas bien que sobrara.
Luego de haber almorzado de lo mejor fui a conocer el campo de la obaachan. No es grande como para necesitar un pelotón de ayuda o una de esas inmensas máquinas agrícolas, pero es gigante para una mujer que vive sola y solo es ayudada por un peón. La abuela planta, riega, cuida, cosecha, vende, cocina, invita, atiende y lava. Es la primera en levantarse antes de las 6 y en los días que estuve yo, era la ultima en acostarse ya pasada la una de la mañana.
En la casa también había primos y tíos de visita. Suelen pasar sus vacaciones ahí, pero esta vez especialmente nadie quería faltar.
Diogo llegó a la noche y otra rica comida de la obaachan nos esperaba. Pescado, carne, pollo, cerdo, feijoada, verduras de todos los colores, hervido y asado, caliente y frió, picante y dulce, salado y amargo, como mínimo había seis opciones en cada comida más todas las combinaciones que cada uno luego quisiera hacer.
El estomago se me iba agrandando, la panza creciendo y perderme una comida de la obaachan era realmente una gran pena.
Cerca de mi departamento, en Buenos Aires, tengo un restaurante abierto 24hs con comidas caseras y ricas. Ese lugar era lo máximo hasta que conocí la casa de la obaachan de Diogo.

Ary

13 jul. 2007

¡Nevó en Bs.As.! - Eternizando momentos 0024

Nevó de día, nevó de noche. Para él y para ella. Acá y allá también.

Ary



4 jul. 2007

Irineo Mora Sandi, un año preso por tener hojas de coca (videonota y fotos)

Los invito muy especialmente a ver un mini documental que hice para Clarin.com
Cuenta la historia de un joven boliviano que estuvo más de un año preso por tener hojas de coca.
Bueno… los motivos reales son una policía racista, un juez fachista y una ley descomprometida.

Ary






"La increíble historia de Irineo, el boliviano que pasó un año preso aunque era inocente".

Por tener hojas de coca en su casa, un Juez de Lomas de Zamora lo hizo detener por el Grupo Halcón. Lo llevaron al penal de Marcos Paz y allí pasó más de un año encerrado hasta que con una huelga de hambre logró hacer público su caso. Hoy, a tres meses de su liberación, Irineo apenas recibió el desagravio de la embajada boliviana y de la Secretaría de Derechos Humanos argentina que anunció que le abrirá juicio político al Juez Federal que tuvo a cargo la causa.

Realizacion: Ary Kaplan Nakamura

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3 jul. 2007

Luis Eduardo Aute (entrevista)


"Si existiera la reencarnación, en otra vida me gustaría ser mujer"

Con más de cuarenta años de carrera y veintinueve discos editados, Luis Eduardo Aute es uno de los artistas más importantes de la música española. Referente de varias generaciones, sabe describir como pocos el mundo y el sentir femenino. "Si algo tengo de bueno, eso me lo enseñaron las mujeres", dice sonriendo. El polifacético artista, que además de componer y cantar, pinta, dibuja, escribe poesía y hasta tiene terminado un largometraje.

Magela Demarco - fotos: Ary Kaplan Nakamura

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